miércoles, 31 de mayo de 2017

ROCA REY POR ENCIMA DE LA PURPUREA OBLIGACION


El poeta se asemeja al príncipe de las nubes
Que frecuenta la tempestad y se ríe del arquero;
Exiliado sobre el suelo en medio de la grita,
Sus alas de gigante le impiden marchar

Escribe Martín Campos

En "Las flores del mal" Baudelaire simboliza el agobiante hostigamiento del que es víctima un albatros. Ciertamente, el poema se titula como la gran ave marina y en él dramatiza la condición humana sobreponiendo el yo poético en la figura alada. Es el poeta víctima de la maldad de los hombres, perseguido por seres vulgares y hasta sádicos. Un ser superior mostrando su estoicismo ante la mediocridad seguro de su sabiduría y tenacidad para sobreponerse. La marinería vil, malévola y torcida que lo hostiga no es otra distinta de aquel energúmeno público apostado en las gradas del tendido siete de la plaza de Las Ventas de Madrid. Aquel T-7  que exige tanto y tan alevosamente a las figuras en su desesperante afán de protagonismo, de mostrarse como entendido, sabio y factótum del arte de Cúchares. Hoy, como hace unos días atrás, nuevamente la emprendieron contra el torero peruano ya desde ni bien se propuso hacer el quite en el primer toro de López Simón. Inexplicable salvo que no sea suponer que para ellos nuestro ARR ya es figura indiscutible, y que como tal, hay que exigirle. Otra cosa no se comprende. Recordemos la frase tajante de un azorado Roberto Domínguez en junio del 2014 cuando el grupel de torquemadas la emprendió contra el Juli que había sustuido a José Tomás, por dárselas al lote malísimo que le tocó en suerte. Aquella vez el por entonces apoderado de la primera figura mundial sentenció: "el siete es una pandilla de terroristas". Como éste, abundan los casos y para muestra basta un botón. Inútil, por tanto, reseñarlos. Todas las figuras han pasado por ello.

El Siete, pretende imponer sobre el incipiente emperador, todo su peso abrumador, el peso de la púrpura que no trata de evitar el nuevo ídolo, todo lo contrario, argumentos y valía le sobran para sobreponerse de aquello.

El matador peruano en su primera presentación en el presente ciclo isidril mostró evidencias del agobio producido por ese incomprensible sector. Lo vimos extraño, de cierto modo. Hoy, aunque el público madrileño en líneas generales se comportó mejor, los bullidores en mención no dejaron de ser la excepción. Habrá pesado esta actitud en el ánimo de ARR ? Quizás, difícil saberlo aunque se nos intuye. Zabala de la Serna afirma, luego de elogiar toda la actuación del espada: "Roca Rey, hostigado de pronto sin saber por qué, lo intentó por una y otra mano. Y resolvió con la fe perdida en el toro". Por su parte Andrés Amorós anota: "En su anterior corrida, cierto sector madrileño le trató con la dureza que reserva para las primeras figuras: una evidente señal de que ya lo es."

En esta línea reflexiva hago incapié del siguiente párrafo final de Antonio Lorca en su crónica de hoy luego de la corrida: "Pero quedaba el sexto, en el que había que confirmar lo anterior y abrir de par en par la puerta grande. Brindó al público, y toda la plaza esperaba esa reacción de figura que sabe que esa es la tarde en la que debe jugarse la vida para atrapar el poder con las manos. Con esa intención comenzó su faena a un toro manso, que brindó al respetable, y con el que no había lucido con el capote. Firmeza en los primeros compases, pero las asperezas del toro deslucen la ilusión inicial, y el torero deslumbrante se muestra comedido, reservado y se retira de la primera línea de batalla. El animal se viene abajo y él también. Y la puerta grande se cierra y el poder se esfuma. Quizá sea el contagio de las figuras actuales: que el poder no está reñido con la comodidad, que queda mucha temporada por delante."

Será acaso que nos estamos acostumbrando a que la ansiedad por verlo triunfar siempre termine por desbordarnos. Hablar entonces que nuestro paisano sienta "el peso de la púrpura" nos parece sumamente prematuro. Recién tiene un par de días en esto y ya está encumbrado en lo más alto, brindando a un rey que asiente cómplice y gustosamente, y que va a la plaza a verlo, al peruano, figura atronadora y revulsiva del toreo que va marcando una nueva época dorada por todo lo que está generando a su alrededor y por todo cuánto de él se espera a futuro.

Adelante, figura, níveo delfín del toreo actual. Tiempo de sobra hay y habrá para acallar a los vocingleros maldicientes que te mezquinan reconocimiento. Tú, como el albatros de Baudelaire, estás por encima de todos ellos.



© MCF.bocaderiego.blogspot.pe 




2 comentarios:

  1. Gracias por tan aleccionadora nota. Salud!

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  2. Muchas gracias, Ursula, por leer y comentar. Saludos.

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