miércoles, 8 de marzo de 2017

DEL POR QUÉ LOS TOREROS VAN DEJANDO DE SER HÉROES...

Pero los toreros no se han bajado sólos del pedestal,  también nosotros le hemos ayudado a descender...


Por Edwin Ramírez Pinto

Duele reconocerlo pero se va haciendo verdad,  los toreros dejaron hace tiempo de ser héroes para convertirse en simples seres humanos.  Sus vistosos trajes áureos perdieron la magia y sus hazañas se ha convertido en meros relatos,  muy lejos de las épicas glorias de antaño.
            Resulta increíble la cantidad
de minutos que le dedican en los noticieros a un futbolista por un gol con la mano,  por su peinado estrambótico, por un simple resfriado o por una farandulera despechada,  mientras que a un hombre al que un toro le parte un muslo tiene ahora la obligación de volver al ruedo en dos semanas sin que nadie se sorprenda por ello,  ni siquiera muerto por asta de toro,  si no díganme qué impacto tuvo lo sucedido con nuestro novillero Renato Motta Motitta.  Ninguno,  sólo para nosotros los taurinos.
            Pero los toreros no se han bajado sólos del pedestal,  también nosotros le hemos ayudado a descender.  La crítica se ha autoimpuesto el rigor de buscar el error,  el detalle que falta,
ponderando muchas veces lo negativo por encima del acierto,  como si criticar por criticar,  nos hiciese mejores cronistas.  Pues a quien le importa si Ponce torea de smoking,  si los pueblos se dejan embaucar por un ganadero que les vende novillo por toro,  si, por ejemplo, Andrés Roca Rey siendo consciente que es matador de toros sale ha matar novillos en Chota, o si su apoderado sabe perfectamente qué es lo que torea su poderdante.  A quién le importa... Creo que a ellos más les debe importar,  ellos son los propios actores de la fiesta que han permitido y están permitiendo este descenso y,  lo peor,  hay quienes aún no se percatan del hecho.  
            Así los que antes eran héroes y a su paso, aún por la calle
y vestidos de paisano,  provocaban que volteasen las miradas para admirar el porte y gallardía de quienes tarde a tarde se jugaban la vida,  ante los toros,  han pasado a convertirse en uno más del escenario cotidiano de las ciudades.  Ser torero ya no es cosa de héroes.  Los de antes despertaban pasiones y mantenían fieles cortes de seguidores que ciegamente les adoraban;  hoy,  la de torero es una profesión más,  como el abogado,  el médico,  el profesor... Y a veces ni siquiera eso..... E. R. P

Joselito causando azoro entre el público a su paso en auto

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2 comentarios:

  1. ¡Vaya extremismo el de Don Edwin de catalogar a los toreros como simples seres humanos! Yo no creo que sea así y creo que Don Edwin tampoco, que no fue sino un pequeño lapsus esas primeras líneas de su escrito.

    Lo que sí creo es que los toreros actuales (no todos) han perdido cierto encanto de heroicidad, y que bajo sus propios méritos lo han logrado. Y lo han logrado sobre todo por el “enemigo” con el que se ponen delante. Han logrado hacer junto con sus preferidos ganaderos (que no pasan de 5 o 6 ganaderías y todas de un mismo encaste) un toro colaborador que no soporta ni una lidia entera, que no lucha en varas, en banderillas pasa como trámite y que solo importa su juego en la muleta donde tiene que sacar a relucir todo su colaboracionismo prefabricado. Esto pues, ha hecho que el público los deje de percibir como héroes dentro de la plaza, de hecho, ha convertido este espectáculo litúrgico en una tarde de diversión con cerveza en mano. Y es que la heroicidad va por otro camino; el héroe, por definición desde los tiempos clásicos, es sencillamente un tipo que se la juega, el que arriesga y se enfrenta a toda clase de adversidades e imprevistos, de hecho se complace ante los imprevistos y da cara frente a lo que venga. Lo otro, lo de elegir sus mismas ganaderías de siempre y llevar sus toros bajo el brazo, lo de no querer torear con otros tipos de toreros, lo de pedir toros afeitados, lo de desechar toros que los ganaderos mandan a las plazas (un saludo para Daniel Luque), etc. es lo más lejano a lo que uno pueda concebir como “héroe”.

    Un abrazo estimado Duce, te sigo leyendo.
    Gustavo Ortiz.

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  2. Das en la yema, estimado Gustavo. Como dice muy bien Felipe Pedraza, "los ganaderos modernos, espoleados por apoderados y matadores, han tenido a seleccionar reses blandas e incluso claudicantes, que ruedan por los suelos o apenas se sostienen en pie". Esto sin duda, desmerece sustantivamente el espectáculo y le resta esa cuota imprescindible de emoción a la fiesta. Pero ojo, también hay que decir que un toro blandenque no resulta menos peligroso que uno de los llamados duros. Todos los toros cogen y asestan cornadas. Sobre tu comentario al artículo de Edwin, estoy seguro que él pondera tu punto de vista. Gracias por pasar y leer, siempre reconforta que buenos aficionados como tú lo hagan. Un abrazo, Gustavo.

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